El divorcio y los niños puede o no ser un proceso complicado
El divorcio y los niños

El divorcio y los niños, decir adiós no es sencillo

Nos enamoramos, decidimos compartir la vida con alguien y comenzar a construir juntos. Viene la alegría de los hijos y seguimos en el esfuerzo por consolidar una familia.

Sin embargo, para algunos, con el transcurrir del tiempo, tuvimos que renunciar con dolor a ese proyecto de pareja.

En ocasiones resulta más nocivo su defensa que enfrentar una despedida. Con el corazón partido buscamos nuevos horizontes y a nosotros mismos.

Nos divorciamos, cada uno partió hacia orillas distintas para curar las heridas que dejó ese intento por encontrar el amor.

Buscamos formas para conjurar la culpa de lo que pudo haber sido y no fue. Pero, aunque a veces nos cueste aceptarlo, habrá un lazo permanente con la persona que amamos alguna vez, que hizo parte de nuestra historia y será siempre parte de la vida de nuestros hijos.

Decir adiós no es sencillo. A veces nos despedimos como enemigos. El dolor y la frustración hablan desde nosotros.

Convertimos todo en un campo de batalla: nuestra historia, nuestras finanzas, nuestra familia y a nuestros hijos. Mortificarnos es el objetivo, para que el divorcio y los niños, no se conviertan en un problema adicional.

Dejamos heridas con cada palabra y daños colaterales en cada desacuerdo, en cada discusión.

“El divorcio y su efecto sobre los hijos puede ser muy diverso y variar según el niño o adolescente. Sin embargo, en gran parte de los casos se vive como un fracaso y ese impacto suele ser duradero.”

Que debemos hacer con el divorcio…

No nos divorciamos de nuestros hijos, jamás nos despedimos de ellos. Hemos dejado de existir como pareja, pero seguiremos siendo papás el resto de nuestras vidas.

Por esto el camino del perdón es el más propicio para una despedida.

Aceptar lo que fuimos, dar gracias y perdonar, permitirá que nuestros hijos no se conviertan en damnificados de nuestros egos.

Quisiera acordar contigo: seremos aliados en la crianza de nuestros hijos; tu casa y la mía lugares parecidos, en normas, respeto y amor; nos escucharemos y hablaremos sin las frustraciones del pasado, trabajaremos en equipo.

Decirnos adiós no es sencillo, en cierto modo es despedirse de uno mismo.

«En cada niño se debería poner un cartel que dijera tratar con cuidado, contiene sueños»
-Mirko Badiale-

Carlos Alberto Osorio Vélez
Psicólogo Hakuna Matata

Terapia de familia