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“el apego es el vinculo que se crea entre el niño y la madre o su cuidador principal y que implica una relación intensa de amor y empatía entre ambos, además de generar seguridad y confianza”

El apego comienza a desarrollarse en el niño desde la vida intrauterina, comenzando a fortalecerse desde el primer día de nacimiento y así sucesivamente en miles de episodios que puedan vivir en su cotidianidad.  Es importante mencionar que un apego seguro será determinante en el desarrollo de la vida afectiva del niño, ya que un buen desarrollo emocional tendrá como resultado personas independientes y seguras.

Según Mary Ainsworth existen tres tipos de apego:

El primero de ellos es el apego seguro que se genera, o se presenta, en aquellos niños que han recibido un adecuado desarrollo emocional.  Se evidencia en estos chiquillos que han recibido amor, atención, confianza, comprensión. Este método de crianza permite que los niños vayan explorando su mundo de una manera independiente pero a su vez segura, posibilitando que haya mayor confianza a los estímulos, negativos o positivos, que se presentan en sus diferentes entornos -familiar, escolar, social-.   

Este tipo de apego forja niños que no se asustan tan fácilmente ante las circunstancias nuevas, adicionalmente tendrán una buena autoestima y autonomía, se relacionarán más fácilmente con los demás y mostrarán tranquilidad frente a los tiempos de separación con sus padres –horas laborales, viajes-

El segundo Apego es el de resistencia  o  ambivalencia que se presenta en aquellos niños que han sido criados emocionalmente dependientes de sus padres, revelan una excesiva sobre protección.  Estos son niños a los cuales no se les  ha permitido explorar su entorno de manera autónoma, sus padres siempre suplen sus necesidades pero evitando a toda costa el sufrimiento del niño y no desde el dejar que vivan sus experiencias negativas en forma de aprendizaje.

Estos niños sufren un estrés emocional ante la separación de sus padres, tienen dificultades para la exploración por si solos, se muestran como niños inseguros y en ocasiones manipuladores y groseros.

El tercer apego es el ansioso se evidencia en niños que no han recibido una atención adecuada, ni mucho afecto por parte de sus padres, en pocas palabras son niños que no se han impregnado de un buen acompañamiento emocional y que carecen de la atención de sus cuidadores.

En este  caso son niños que se pueden relacionar más fácil con un desconocido que con sus propios padres, son niños que se muestran apartados de los demás, les cuesta generar vínculos afectivos con las personas de su entorno.

Por tal razón es tan importantes que las muestras de apego sean recibidas por nuestros hijos desde que la madre este en estado de gestación, este tipo de estímulo producirá una influencia positiva y sobresaliente en los esquemas del desarrollo del niño, además que será determinante para educar niños independientes y con una adecuada autoestima.

Y si, por el contrario, no se logra generar un apego seguro con el niño los inconvenientes provocarán resultados nocivos tales como: deficiencias en el desarrollo emocional, inseguridad, desconfianza, mala comunicación, dificultad en las relaciones interpersonales.

Familia, si bien se mencionan muchas características para generar un apego seguro es indispensable tener presente que la crianza de nuestros niños debe forjarse en la confianza, el cuidado y el amor asertivo.

Erica Montoya L.
Psicóloga Hakuna Matata

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