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Todas las dificultades tienen una causa, encontrarla puede ser el primer paso para el mejoramiento de la relación de pareja…

En la mayoría de las relaciones sentimentales nos encontramos con crisis, las cuales una vez superadas, y de acuerdo a su grado de dificultad, se convierten en herramientas para enfrentar futuras dificultades.   Por esta razón se hace indispensable reconocer las causas primarias de los conflictos, puesto que cuando nos encontramos con un punto de partida se hace más fácil hallar las herramientas que nos ayudarán a salir de ellos.

Existen factores importantes que se asocian a las crisis o dificultades de pareja y que es necesario tener en cuenta a la hora de analizar tu relación:

Primer factor

Detonantes de la crisis: por lo general cuando una pareja asiste a consulta psicológica llega con un motivo de consulta, el cual, en la mayoría de los casos, es sólo un detonante de la crisis.  Así pasa en ocasiones con aquello que consideramos el motivo que lleva a la crisis de pareja, y es por esta razón que por más que se intenta buscar una solución al problema éste persiste puesto que, verdaderamente, no es la base de la dificultad.

Segundo factor

Sexualidad: uno de los factores más importantes para conservar una relación de pareja estable y duradera es la afinidad, comprensión y experiencial sexual con la pareja. La sexualidad funciona como un boomerang, es recíproca, de dos, cuando la relación marcha bien, la sexualidad también se vive de forma óptima; cuando la sexualidad está bien es una herramienta que permite una conexión más profunda con la pareja.

Es por esta razón que el sexo, las caricias y el afecto funcionan como un termómetro de la relación, cuando este aspecto no es suficientemente pleno en uno de los dos miembros, hay una razón para pensar en que algo no está funcionando suficientemente bien.

Tercer factor

Causas del problema: A pesar de lo cliché que pueda sonar muchas de las dificultades en las relaciones de pareja parten de la falta de confianza, comunicación, autoconocimiento, tolerancia a la frustración, entre otras habilidades emocionales que, como su nombre lo indica, se pueden llegar a desarrollar apoyadas en un proceso terapéutico y que no pueden seguir siendo una falencia en la relación.

Cuarto factor

Disposición y motivación para mejorar: en las relaciones de pareja el panorama catastrófico no ayuda mucho puesto que pensar en acabar la relación, antes de haber hecho lo propio para mejorarla, puede dejar una sensación de frustración. No obstante la motivación para mejorar y la disposición para hacerlo hablan del compromiso que pueden tener ambos miembros y constituye en sí mismo una apuesta por mejorar la relación, teniendo siempre presente que cada miembro debe realizar cambios en su conducta, y partiendo de ésta premisa se debe contar con la mayor motivación: el amor.

Las crisis son como un Iceberg

La realidad de las crisis de pareja podría compararse con un iceberg donde sólo un pequeño porcentaje es el que sobresale en el mar, pero realmente la parte que está sumergida puede llegar a ser enorme, mucho más grande que la parte visible al ojo humano.

Por eso es fundamental identificar las causas más profundas y contundentes que influyen para que se esté presentando un conflicto con nuestra pareja, una vez identificados estos elementos se podrán hallar soluciones que permitan el fortalecimiento de la relación.

 

Laura Idárraga L.
Psicóloga Hakuna Matata

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