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Con el modernismo han ido desapareciendo muchos de los tabúes y concepciones ideológicas acerca de la religión, las clases sociales y, por supuesto, la sexualidad. También los padres y la crianza han cambiado, han transformando no sin protestar sus propios conceptos; se han vuelto mas liberales y flexibles, leen, investigan, buscan que es lo mejor para sus hijos, hablan de deberes, derechos y entre toda esta información que encuentran hay una frase en mi opinión escueta que se repite entre líneas: “NIÑOS Y NIÑAS SON IGUALES”.

En mi experiencia personal considero que no solo somos diferentes hombres y mujeres, niños y niñas, transgénero, homosexuales, sino también diferentes como mujeres y diferentes como hombres, porque aunque anatómicamente poseemos características similares, nuestras experiencias, cultura y genética nos definen como seres humanos únicos y especiales.

La idea que quizás de buena voluntad se intenta transmitir con el uso de ésta sentencia es que ante la ley “TODOS LOS SERES HUMANOS TENEMOS LOS MISMOS DERECHOS”, lo cual es más que racional y por supuesto lógico teniendo en cuenta la importancia del desarrollo personal ligado a la libertad del ser humano. No obstante, decir que todos somos iguales, es una postura que a mi parecer nos quita la posibilidad de enriquecernos con la diferencia del otro, de complementarnos con aquello que quizás nos hace falta y de aceptarnos tan únicos como científicamente somos.

Cuando les decimos a nuestros hijos que niños y niñas son iguales, las diferencias más obvias y también enriquecedoras pasan a perder el valor que representan, incluso pueden comenzar a rechazar de sí mismos aquello que los hace únicos y diferentes. ¿Si somos iguales por que tengo los ojos más pequeños que los demás?¿ Las manos más delgadas? ¿Por qué las niñas no tienen pene?

Cada niño y ser humano es un universo diferente y cuando se conecta con el campo que le rodea forma nuevos universos y los complementa y se complementa a sí mismo.

Por eso cada vez que vayas a decir a tus hijos que TODOS SOMOS IGUALES piénsalo 2 veces, quizás existan formas más elegantes de evitar la discriminación y hacer valer los derechos, podemos comenzar por aceptar la diferencia y amarla porque nos engrandece, explicarles que la idea de igualdad es relativa y que no somos malos o buenos, feos o lindos, mejores o peores, somos simplemente diferentes, SERES HUMANOS DIFERENTES, niños, niñas, hombres mujeres, gasys, lesbianas, transexuales, todos tan diferentes, únicos y especiales.

Finalmente hay algo en lo que sí somos iguales, y es que somos diferentes.

Laura Idárraga,
Psicóloga con enfoque humanista
Directora del centro Terapéutico Hakuna Matata
Madrastra, hija, hermana, esposa.

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Niños y niñas no son iguales, pero si tienen los mismos derechos
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Niños y niñas no son iguales, pero si tienen los mismos derechos
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