Motivos por los que se lleva al niño al psicólogo infantil
Lleva al niño al psicólogo

En el mundo existen muchas creencias erradas en cuanto a los psicólogos; por ejemplo, muchas personas tienen en mente que estos profesionales solo atienden a “locos” o personas con problemas mentales graves.

Sin embargo, el concepto de asistir a terapia psicológica ha evolucionado mucho en los últimos tiempos.

Hoy en día no solo se acude cuando se cree que hay una patología grave o un problema de salud mental.

Cada vez, más gente asiste a consulta para solucionar un problema en específico.

Ya sea problemas en el trabajo, dificultades escolares, problemas para relacionarse con los demás o en su vida diaria.

Algunos motivos por los que los que se lleva al niño al psicólogo a consulta es por señales en el cambio de sus conductas o porque los deben preparar para enfrentar un cambio que los puede desestabilizar emocionalmente.

Estos cambios pueden ser un divorcio, cambio de ciudad o colegio, el fallecimiento de un ser querido. 

Sin embargo, que el niño tenga dificultades en algún ámbito en específico no significa que padezca una patología o tenga un trastorno.

En ocasiones solo necesitan una orientación para mejorar sus conductas y comportamientos.

Por lo general, los niños pueden comenzar a asistir al psicólogo a partir de los 4 años hasta los 15 o 16 años.

La psicología es una disciplina que enfocada en los niños y adolescentes es un método cada vez más común para influir en su crecimiento de manera positiva.

Los niños deben visitar al psicólogo por su bienestar mental

Cuando hablamos de bienestar no solo se habla de la salud física y el bienestar material.

En la mayoría de los casos la salud psicológica y emocional de los niños pasa desapercibida.

Es esta parte quizás la mas importante para forjar en ellos un carácter y una personalidad y es una de las señales por las que se lleva al niño al psicólogo.

Ahora bien, no es realmente obligatorio esperar a que los padres vean un indicio de qué es “necesario” para tomar la decisión de hacer que sus hijos vayan a un psicólogo.

De hecho, llevarlo simplemente podría ayudarles a entender mejor a su hijo y darse cuenta si necesita ayuda o si está perfectamente bien emocionalmente.

Muchas veces los psicólogos tratan de asesorar a los padres sobre como enfocar y tratar de resolver los problemas de sus hijos.

Ya sea cuando hay un diagnóstico clínico, cuando haya que tomar decisiones respecto a la educación de los niños, o sobre momentos estresantes en la vida cotidiana.

Algunos de los signos más habituales por los que se lleva al niño al psicólogo infantil son:

  • Dificultades en el aprendizaje.
  • Dificultades para concentrarse.
  • No controlar impulsos e hiperactividad.  
  • Problemas de conducta.
  • Agresividad.  
  • Inconvenientes para relacionarse con los demás.
  • Dificultad para seguir normas.
  • Timidez.  
  • Falta de autonomía.
  • Tristeza e irritabilidad frecuente.
  • Problemas en la alimentación. 
  • Exceso en el manejo de objetos tecnológicos.

Si los padres perciben que su hijo es muy callado o de repente ha dejado de hablar con la frecuencia en la que lo hacia o si no presta atención, se le olvida fácilmente lo que tenia que hacer, le cuesta concentrarse o es excesivamente activo.

Es posible que tenga vacíos emocionales o trastornos, los cuales un psicólogo infantil con sus capacidades profesionales pueda reconocer y tratar previamente junto con sus padres y familiares.

Razones para un niño asista al psicólogo
Razones para un niño asista al psicólogo

1. Cambios de comportamiento

Si el menor presenta cambios repentinos como la pérdida del control de esfínteres, dificultades para conciliar el sueño o tiene pesadillas constantemente.

Además, muestra falta de apetito, irritabilidad, se le ve triste frecuentemente, presenta bajo rendimiento académico, rechazo para ir al colegio y tiene menos ganas de salir y estar con sus amigos.

Estas son señales de algún problema y algunos motivos por los cuales se lleva al niño al psicólogo.

Puede estar sufriendo acoso escolar o sexual por parte de sus compañeros o un adulto cercano.

Así mismo puede tener alteraciones en el estado de ánimo o alguna discusión con sus pares.

En este caso, un psicólogo puede ayudar a descubrir y aclarar lo que le está sucediendo al menor.

2. Situaciones estresantes

Eventos tales como el cambio de ciudad o colegio, el divorcio de sus padres o la muerte de un familiar cercano puede afectar notablemente la estabilidad emocional de un niño.

La separación de los padres es una de las situaciones mas estresantes para un niño y la mayoría de estos se opone al divorcio de sus padres.

En ocasiones puede que sea solo por un tiempo mientras se adaptan a la situación.  

Pero en algunos otros casos, se llegan a desarrollar secuelas que impactan al niño y sus efectos llegan a ser destructivos durante la adolescencia.

Si su hijo ha sufrido la pérdida de un familiar o un ser querido, es fundamental el acompañamiento en este duelo, una persona que tenga fuerzas para apoyarle y reconfortarle.

No todas las situaciones anteriores requieren atención psicológica.

Pero descartar la necesidad de ayuda de un psicólogo es fundamental para garantizar el bienestar infantil y para brindarle ayuda a tiempo en caso de requerirla.

3. Problemas de conducta

En los niños se pueden presentar comportamientos violentos como agresiones físicas o verbales y desobediencia con sus padres, amigos y adultos.

Además, les cuesta interiorizar las normas y los límites, seguir instrucciones, se ponen agresivos cuando se les lleva la contraria, cuestionan la autoridad y retan a los adultos.

En los adolescentes se pueden mostrar conductas como hurtos, inadaptación social, irreverencia, posible consumo o venta de sustancias psicoactivas o agresiones sexuales.

Es importante tener en cuenta que estas conductas no son normales en niños y adolescentes, cuando esto ocurre es necesario consultar con un profesional y es una de las señales por las que se lleva al niño al psicólogo.

Este tipo de comportamientos genera un gran desgaste emocional.

Tanto para los padres como para el menor y en ocasiones se ven desbordados por la situación.

El papel del psicólogo será ayudar a los padres a conocer cuál es la causa de esta conducta y los orientará sobre qué pueden hacer.

Les indicará como podrían manejar la situación y a los niños se les enseñará habilidades y estrategias de autocontrol.

4. Problemas académicos

Los problemas escolares se evidencian en dificultad en el deletreo, escritura o en las matemáticas, inconvenientes para concentrarse y prestar atención.

Dificultades para controlar los impulsos o la actividad excesiva, no percibir detalles, olvidarse de las cosas y con frecuencia cambiar de una actividad a otra.

Los niños que presentan estas alteraciones en el comportamiento pueden ser muy impacientes, actuar sin tener en cuenta las consecuencias, interrumpir con frecuencia las conversaciones y las actividades de los demás.

En estos casos es importante que se le realice una evaluación psicológica en profundidad de las dificultades que presenta en el área escolar.

Es necesario saber cuáles son su puntos fuertes y cuáles son los procesos que demuestra dificultades.

Con el fin de establecer un diagnóstico y proporcionarle los apoyos necesarios.

Esta dificultad de aprendizaje la pueden observar los padres y sus maestros teniendo en cuenta el día a día del estudiante.

5. Problemas en el desarrollo

Por lo general los problemas en el desarrollo se hacen visibles cuando el menor comienza a compartir con demás pares.  

Es decir, si sus padres observan que la mayoría de los compañeros ya domina el lenguaje y el niño aún balbucea.

Si no logra seguir el ritmo en el colegio o cuando muestra comportamientos que había dejado atrás y que son propios de etapas anteriores.

Estos son algunos signos de alarma en el desarrollo, cuanto antes se detecte el problema será mas beneficioso para el menor

Este es otro de los motivos por los cuales se lleva al niño al psicólogo.

6. Dificultades en las habilidades sociales

Los problemas sociales pueden ser, dificultad de relacionarse con los demás, ser extremamente tímido y retraído, tener relaciones con comportamientos agresivos, relaciones hipersexualizadas.

Niños con baja autoestima, inseguros, con miedos irracionales, celos, pensamientos distorsionados sobre la realidad o sobre su propio cuerpo. 

Las características anteriores indican comportamientos disfuncionales que manifiestan un problema emocional.

Si nota que su hijo tiene alguno de los anteriores signos lo ideal es pedir ayuda pronto.

Así será más fácil comenzar un entrenamiento en el aspecto que requieran.

7. Maltrato o abusos

Es muy común que los niños que han sufrido o sufren de acoso escolar o cibernético presenten consecuencias relacionadas con la autoestima, depresión, ansiedad y otros síntomas.

Es importante que los niños víctimas reciban el tratamiento adecuado para superar estos hechos y así evitar problemas mayores cuando sean adultos.

Así mismo, si por el contrario un niño ha agredido o acosado a otros menores, es necesario que acuda donde un profesional.

Esto con el fin de averiguar qué se puede ocultar tras esta conducta.

Ya sea falta de empatía, inseguridad y baja autoestima o dificultad para gestionar las emociones o resolver conflictos.

Al igual que sucede con el acoso escolar, los efectos del abuso sexual o el maltrato pueden ser graves y afectar durante el resto de la vida.

El apoyo psicológico es fundamental si llegan a haber sospechas que un niño fue víctima de abuso escolar, sexual o maltrato.

8. Problemas alimenticios

Si un niño comienza a tener conductas en las cuales disminuye su alimentación o se obsesiona con el aspecto físico, la detección a tiempo en los trastornos alimenticios es crucial.

Es importante consultar con un profesional en la salud mental, que pueda ayudar a detectar qué sucede con los hábitos alimenticios del menor y es una de las señales por las que se lleva al niño al psicólogo.

Así poder brindarle a tiempo herramientas para este trastorno.

Es importante aclarar que no siempre es necesario trabajar con el niño directamente.

En muchas ocasiones la intervención del psicólogo se dirige a orientar a los padres.

Al hacer cambios en las pautas de educación y sentirse más seguros a la hora de actuar obtienen una respuesta favorable en el niño.

Cuál es el papel del psicólogo infantil

En primera instancia el profesional tendrá una entrevista con los padres, allí se conocerá la historia familiar, medica y escolar del menor.

Así mismo se hablará sobre el motivo de consulta y las inquietudes que traen a los padres a consulta.

El psicólogo se encargará de brindar a los padres las orientaciones y herramientas necesarias para trabajar con su hijo.

Además, evaluará al menor y decidirá si este necesita de ayuda profesional.

De requerirla se les indicará a los padres con qué frecuencia sería el proceso.

Y a los niños se les enseñaría las estrategias y habilidades para enfrentarse a cada situación que los desborda y les genera malestar, tanto físico como emocional.

En la mayoría de las ocasiones los niños que asisten a consulta son porque presentan un cambio en su conducta o los padres quieren prevenir comportamientos negativos ante un posible cambio.

“Una de las peores cosas que se puede hacer con un niño es no atenderlo”

Javier Urra

Cambios de conducta, la alerta para ir al psicólogo infantil

Como regla general, se debe pedir la ayuda de un psicólogo cuando los comportamientos de un menor se alejan de las conductas usuales de los niños de su edad.

Del mismo modo para los jóvenes y niños es importante tener apoyo emocional frente a sus problemas y dudas.

Para lograr entender sus emociones, es necesario que se sientan comprendidos y escuchados.

Por esa razón, es necesario tener una comunicación constante con su hijo para evitar problemas o para saber cuándo tengan dichos problemas.

En Hakuna Matata Psicólogos estamos dispuestos a ser parte del bienestar de tus hijos.

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